¿Cómo comenzó?
Linda Leith creó la Fundación y el Festival con la colaboración de varios voluntarios comprometidos a construir una gran organización cultural.
Durante el primer año, Linda Leith trabajó desde su casa, con sólo dos empleados. Junto con los voluntarios, consiguieron recaudar los fondos necesarios e invitaron a unos 60 escritores al primer Festival.
En muy poco tiempo, el Festival Literario Internacional Metrópolis Azul se ha convertido no solamente en el único festival literario canadiense verdaderamente plurilingüe, sino también en uno de los eventos culturales más dinámicos y significativos del país.
¿A quién se le ocurrió?
¡Ya era hora de que se tomara esta iniciativa! Para el año 1999, todas las demás grandes ciudades canadienses ya tenían su festival literario. En un principio, la idea fue discutida por la prensa y por algunos miembros de la junta directiva de la Union des écrivaines et des écrivains québécois. Linda Leith puso en marcha la idea y reunió el apoyo necesario. Dicho apoyo incluía no solamente a patrocinadores del ámbito público y privado, sino también a un prestigioso Consejo Honorario (formado por importantes figuras como Jean-Claude Germain, Christiane Charette, Denise Bombardier y Phyllis Lambert). Un impresionante conjunto de escritores (entre los que se encontraban Amitav Ghosh, Monique Proulx, Taiaiake Alfred, Naïm Kattan, Russell Banks, Neil Bissoondath, Nicole Brossard y Dany Laferrière) participaron en la primera edición del Festival, en 1999.
Seguramente usted se preguntará de dónde proviene el nombre Metrópolis Azul. La inspiración nace, en parte, de «On Being Blue», un brillante ensayo filosófico en el cual el escritor americano William H. Gass explora los múltiples significados de la palabra azul: sangre azul, estar azul de frío, planeta azul, etc. Aunque rápidamente resultó evidente que cada uno tenía su propia interpretación. Metrópolis Azul es la ciudad de la imaginación de la gente, la ciudad donde quieren vivir, abierta a las posibilidades, abierta a todos.

